Botta
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Miller
Presno
Rivas
Rossi
Fernando Botta

Anécdotas de Consultorio

Anécdota 11

Esta anécdota no fue protagonizada por mi pero también es real ( como todas).
Concurren a la Emergencia del Hospital una muchacha de 16 años acompañada de su madre con un pase expedido por el Dr. XXX que decía: "Pase urgente a Cirujano: apendicitis aguda". La enfermera que los recibió hizo acostar a la paciente y procedió a llamar al cirujano ,que hace la guardia desde su casa por lo que pasaron unos quince minutos sin que nadie viera a la chiquilina, la cual de vez en cuando se quejaba un poco de dolor.
La madre permanecía afuera, en la sala de espera de acompañantes.
La sorpresa fue mayúscula cuando de atrás de las cortinas surge el llanto de un bebé.
La chica estaba embarazada, nadie sabía nada y ella se las había arreglado para disimularlo Nadie pudo explicar como el Dr.XXX diagnosticó la apendicitis ya que sería imposible que en un examen abdominal pasara desapercibido un embarazo de término.
Finalmente el apéndice pesó 3.500 gr. y era de sexo masculino.

Anécdota 12

Hace un tiempo estando de Guardia de Urgencia concurre una señora de unos 50 años a consultar a las 22. hs.aproximadamente.
Muy bien vestida, excelente maquillaje, esplendoroso perfume, toda ella era expresión de la coquetería de una señora madura aunque no puedo decir que fuera bella, mas bien la naturaleza había sido poco generosa con ella y lo compensaba con tanto arreglo.
Al preguntarle que le sucedía me dijo que se le había roto una uña de la mano.
La buena señora había tomado además la precaución de retirarse el esmalte de las uñas así yo podía apreciarlas. Pensando que tendría algún hongo procedí a mirarle las uñas.
Estas era muy largas, fuertes, sin elementos anormales de ningún tipo. La uña rota no tenía ninguna alteración , simplemente se había partido y ni siquiera llegaba a dejar al descubierto la punta del dedo; por lo que le pregunté que le notaba ella ya que yo no hallaba nada anormal. Me contestó que ella tampoco le hallaba nada mal a sus uñas pero que tenía que haber algún tratamiento posible para su uña rota.
Yo seguía sin entender mucho de que me hablaba la señora y entonces hice lo que no había hecho y que debí hacer desde el principio: preguntarle como se le rompió la uña famosa. Contestó: " Se me enganchó en un mueble".
Yo cada vez mas atónito, no sabía que decirle, la buena señora ,pensé, debe querer un transplante de uña o una cirugía reparadora. Procedí a recetarle el tratamiento mas lógico el cual no resultó para nada de su agrado y se fue de la Emergencia no muy conforme: que con un cortaúñas se recortara los bordes irregulares y esperara que le creciera nuevamente.

Anécdota 13

Cierto día concurren a mi consulta un matrimonio de ancianos para realizar un chequeo al hombre que, según la esposa, andaba un poco flojo de memoria.
El señor, de 83 años de edad, ingresó bien vestido, con una muy buena conversación, bien ubicado en cuanto a las noticias recientes y todos los aconteceres de la ciudad.
Era jubilado de una oficina desde hacía unos 20 años y se dedicaba a leer y cuidar su jardín como pasatiempos, realizaba las compras diarias para su domicilio. Un viejito muy dulce y agradable.
La señora, si bien no venía a a consultar le presté atención, también muy bien vestida y maquillada, algo sobrecargada de joyas y anillos, de 76 años, aunque lucía un poco mas joven, muy rígida en su actitud al hablar y al estar parada, parecía un militar cuando se paran firmes. La diferencia entre los dos era muy notoria en el sentido de sus caracteres y tenían 52 años de casados.
Luego de examinado el paciente pasé a pedir los análisis de rigor y los cité con los resultados para la próxima consulta.
Cuando concurren todos los exámenes eran normales y procedí a darles mi diagnóstico, que sufría de olvidos seniles benignos y a explicarles que no tenía ninguna importancia y que para nada eran síntomas de demencia senil.
Entonces la señora se sentó y me dice : " Bueno Dr. pero entonces dele algo para que me deje tranquila por que yo no quiero tener mas sexo con él".
Ahí pensé que debería hacer la historia de la actividad sexual de los pacientes, cosa que siempre omito por que no es bien entendido que el médico la pregunte y en general genera rechazo, irritación y pérdida de confianza por el paciente médico, por lo menos si el tema se trata en la primer entrevista. Generalmente prefiero luego de bien conocido el paciente y entrado en confianza sacar el tema. Pensando que algo había fallado en la evaluación neurosicológica y que el viejito tenía una exacerbación de su libido interrogué los hábitos sexuales.
Simplemente tenían relaciones sexuales dos o tres veces al mes , en forma por lo demás "normal" ( o tradicional) Le dije a la señora que no había nada malo en ello y que por supuesto no veía ningún motivo para medicar al pobre viejito y entonces ella contestó:
- " Es que le tengo asco,nunca soporté tener sexo con él y después de 50 años de aguantarlo quiero que me deje en paz, que se consiga una mujer mas joven y haga con ella lo que quiera , ¡pero que a mi no me toque mas!"
El pobre viejito contestó:
- " Pero vieja, yo te quiero a vos y no me interesan otras, yo sin ti no se vivir".

Anécdota 14

En esta anécdota voy a identificar el paciente por que ella es de dominio público y además no lo afecta en nada.
A unos 100 km. de Florida hay un pueblito muy pequeño, de unos 500 habitantes, entre ellos se halla "El Amarillo".
Se trata de un homosexual con todas las de la ley podríamos decir, muy activo en sus andanzas y casi travestido, de 25 años de edad.
Nadie ha sabido explicarme el origen de su sobrenombre, ni siquiera él mismo. Imaginen lo que debe ser en un pueblo tan pequeño un personaje así. Luce muy llamativamente, con sus cabellos largos, con corte femenino y teñidos acordes, se maquilla llamativamente, uñas larguísimas y ropa unisex muy ajustada a su cuerpo el cual es marcadamente masculino, se ve que todavía no ha recurrido a las hormonas ni a la cirugía.
En nuestro hospital disponemos de muy pocas camas aisladas y en general las habitaciones son compartidas , si bien hay salas de a dos enfermos la mayoría son de cuatro o seis camas por habitación sin ningún elemento que separe las camas entre si.
Cierto día "El Amarillo" cae enfermo y hubo que internarlo en la única cama disponible, en una sala de seis camas. Compartía la sala con los enfermos habituales en nuestro servicio un anciano desposeído, otro bronquítico crónico, un hemipléjico, un enfermo de cáncer terminal y un cirrótico descompensado.
El panorama de la sala, aún para nosotros que estamos acostumbrados, era muy deprimente por el estado de estos pacientes y entre ellos " El Amarillo" destacaba por su juventud y su pijama de raso, bien brillante,además de sus cabellos prolijamente arrreglados.
Al ir a pasar visita ya las enfermeras me habían advertido que "El Amarillo" se hallaba muy desconforme con estar en esa sala y que me iba a pedir cambiarse, dijeron esto con cierta sonrisa que en ese momento pensé se debía a discriminación por sus hábitos
.Pensé..." pobre muchacho, tiene razón en querer cambiarse pero ¿dónde lo pongo si no hay otra cama disponible"...
Al llegar a la sala donde él estaba inmediatamente viene y me dice: - "Dr., quiero que me pase a la sala de mujeres, aquí no me corresponde estar..."

Anécdota 15

Sinceramente esto que les voy a contar si no lo hubiera protagonizado diría que son inventos. Dicho en otras palabras ni yo me lo creo, pero juro que es verdad.
Asiste a mi consulta un chico de 15 años, del medio rural, estudiaba tercer año de liceo (enseñanza secundaria, algo así como 9º grado en otros países) y a su vez trabajaba en el campo ayudando a sus padres en tareas de pastoreo vacuno y en la atención del tambo de la familia.
Venía a consultar por que cuando andaba a caballo sentía cierta molestia en los testículos, el pene se le ponía duro y se le salía un líquido "raro", distinto a la orina y todo esto lo preocupaba mucho, al punto que estaba dejando de andar a caballo.
Yo pensé : "este muchacho me está tomando el pelo , es idiota ¿o qué?".
Luego del desconcierto inicial que tuve interpreté que el chico se sentía mal y con esa culpabilidad propia de los adolescentes, por tener erecciones al cabalgar y llegar a una eyaculación de esa manera poco común; por lo que traté de minimizar la situación pensando que en la adolescencia los ímpetus hormonales dan para todo.
Pero, para mi sorpresa el chico me pregunta qué es ese líquido escaso y espeso que no es orina y a que respondería esa inflamación que sufría en el pene.
En ese momento me di cuenta que el muchacho no tenía la menor idea de lo que era una erección,ni una eyaculación ni un orgasmo ni nada de nada.
Fue entonces que le pregunté por su nivel de instrucción (pensando ¿será un oligofrénico?) y si nunca se había masturbado o hablado de ello con sus amigos.
El pobre no entendía nada, no sabía de que le estaba hablando y pese a que usé los términos mas populares y vulgares y hasta llegué a explicarle la técnica de la masturbación , pensando que él usaba otros términos para referirse a ella , era imposible que comprendiera a que me estaba refiriendo,tal era su desconocimiento.
Le pregunté si nunca había apreciado a los animales de su campo y ahí si la respuesta fue afirmativa, pero él pensaba que solo los animales tenían ese tipo de actividades sexuales, que los seres humanos eran distintos. Tranquilizado e informado el muchacho se marchó algo confuso pero con la noción de que no estaba enfermo y que tenía un montón de experiencias y conocimiento sobre su propio cuerpo para adquirir.
Le recomendé hablar con sus padres del tema y que confrontara con sus amigos de la misma edad sus experiencias .
A los pocos días vino la madre a quejarse, manifestando que no corresponde que el médico enseñe a los adolescentes a masturbarse, que eran los padres los que tenían la responsabilidad de la educación de sus hijos y que yo no debería haber hablado nada del tema con el chico, que debería haberle recetado cualquier cosa y dejar pasar el hecho .
Comprendí que con padres así y un sistema educativo que soslaya lo sexual el pobre chico era nada mas que una víctima de la represión sexual de la sociedad y de sus progenitores.

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