Rasgos biográficos de
Artigas en el Paraguay
Daniel Hammerly Dupuy - Lagomarsino -
Montevideo 1949
Artigas en el Paraguay
El genio de Artigas rubrica todas las páginas de su actuación
histórica. El Prócer aparece esculpido para la posteridad en cada una de las etapas de
su vida excepcional. La heroicidad a toda prueba, y la vida llena de instantes cargados de
significado y de riesgos mortales, dan a la figura del gran demócrata una reciedumbre de
monumento.
Artigas fué el gran precursor de las instituciones democráticas en
América del Sur, Señaló principios, normas, derechos e ideales que todavía no han sido
superados y que siguen dignificando la vida humana. La lucha del demócrata del Plata se
entabló para darle una forma real a un ideario fecundo de posibilidades para el
desarrollo de los pueblos y para la prosperidad y la dicha de todos los hombres, sin
distingos sociales ni raciales. Para los que contemplan la vida como una aventura o como
un drama, la existencia de Artigas debiera haberse truncado en forma trágica, epilogando
alguna batalla. A falta de esa tragedia militar para la cual el Héroe estuvo tantas veces
dispuesto al no eludir los mayores riesgos, la historia nos presenta un desenlace civil,
precedido por un lento atardecer en el silencio.
El profundo enigma de las tres décadas de Artigas en el Paraguay
tiene un significado que no fué el de la claudicación sino el de la reafirmación de los
rasgos inconfundibles del Héroe. Si su figura aparece nebulosa por la lejanía de la
selva paraguaya, recobra todos sus rasgos viriles cuando se medita en las causas que
provocaron esa situación. Si los treinta años de Artigas en el Paraguay parecen
empañados por una neblina que envuelve su silueta detrás de la muralla selvática, es
porque sus primeros pasos a orillas del Alto Paraná, fueron borrados en la playa del
tiempo por los vientos del olvido. El sentido de la permanencia de Artigas en el Paraguay
depende en alto grado de los motivos que determinaron su resolucion. Pueden destacarse al
respecto dos hipótesis antagónicas que tienen sus defensores. Algunos autores repiten la
explicación de que Artigas fué forzado por las circunstancias adversas a buscar un
refugio al verse acorralado por sus adversarios; otros investigadores opinan que Artigas
entró en el Paraguay con el propósito secreto de buscar la adhesión de esa antigua
provincia del Virreinato del Plata, para contrarrestar la guerra de secesión iniciada por
Ramírez.
Cuál de las dos hipótesis responde a la realidad ? La entrada de
Artigas en el Paraguay obedecía al imperio de los contrastes recientemente sufridos o
respondía a los proyectos de una gran confederación republicana ? Los partidarios de la
hipótesis que supone la entrada fatal de Artigas en el Paraguay, hacen de ese hecho el
climax de la serie de guerrillas que lo movieron desde Entre Rios a Corrientes y Misiones.
Pero la recia personalidad del demócrata heroico había sido definida en la carta que
dirigió al Cabildo de Santa Fé, al decir con firmeza: "Mi decisión por la libertad
de los pueblos será siempre superior a todos los contrastes". (Oficio de Artigas al
Cabildo de Santa Fé, mayo 19 de 1819).
Siempre leal a sus convicciones, como la brújula al polo
magnético, el Protector de los Pueblos Libres, cuyas ideas federales triunfaron en Buenos
Aires, no había sido deshauciado por los pueblos, sino por uno de sus tenientes. El
desastre de Tacuarembó no era suficiente como para que su prestigio se eclipsara en todas
las provincias que habían aceptado la ideología vigorosa de su protectorado. La
adversidad del momento, advertida por sus admiradores significó la adhesión inmediata de
los caciques del Chaco que se ofrecieron con su gente para proseguir la lucha y la
invitación de los Estados Unidos, por medio de su representante al brindarle la
oportunidad de vivir en paz en la tierra de Washington.
Cómo se explica el rechazo de las ofertas que se le hicieron a
Artigas ? Por qué motivo rehusó el demócrata la invitación de la primera democracia de
América ? Por qué propósitos no aceptó la oferta de los caciques del Chaco ?
Obviamente, porque el Protector de los Pueblos Libres tenía un proyecto mejor, algún
plan que no deseaba revelar, pero que, en el caso de realizarse exitosamente, coronaría
su labor democrática. Así como San Martín, aunque decía que se cortaría una de sus
manos si ésta conociera sus planes, le comunicó a su amigo Godoy Cruz todo su proyecto
de libertar a Chile y al Perú, en la misma forma, Artigas, a pesar de sus prudentes
reservas frente a los hombres que lo siguieron hasta Misiones, confió igualmente en la
discreción de uno de sus amigos: Andrés Latorre.
Este teniente lo siguió por la Picada Brava de la selva misionera,
acompañándolo hasta el momento de la despedida después que levantaron el campamento en
Las Tunas de la Candelaria, cerca del Paso del Boquerón, donde Artigas cruzó el río
Alto Paraná el 5 de setiembre de 1820. (Se han dado fechas diversas para el cruce del
Alto Paraná por Artigas pero la fecha exacta fué desconocida hasta que se descubrió en
el Archivo Nacional de Asunción el original de la nota dirigida desde Yaguareté Corá el
10 de setiembre de 1820, por Saturnino Blanco Nardo a Francisco Ramírez quién, a su vez,
se la despachó al Dictador Supremo del Paraguay. La primera guardia paraguaya frente a
Candelaria era la de Campichuelo, donde Manuel Antonio Artigas, acompañando al general
Belgrano, en diciembre de 1810, se batió heroicamente).
Artigas conocía a los hombres y se conocía a si mismo. Sabía el
riesgo que corría al entrar en el Paraguay que vivía una etapa de hermético
aislamiento, bajo el control de Gaspar Rodríguez de Francia. Artigas no llevó dinero
para comprar favores en el suelo paraguayo. Todo el dinero que le quedaba lo depositó en
manos de Francisco de los Santos, en el campamento de Candelaria, para que lo entregara a
los patriotas prisioneros en la carcel lusitana de Isla Das Cobras. No era dinero lo que
necesitaba Artigas en el Paraguay, ni siquiera un batallón heterogéneo de orientales,
santafesinos, correntinos y misioneros. Cuando le dijo a Latorre que lo esperara, porque
regresaría, aunque se lo pusiera preso, Artigas confiaba en sus amigos paraguayos entre
los cuales estaba el prestigioso Fulgencio Yegros el amigo con el cual había luchado en
contra de los invasores ingleses y a cuyo hijo le obsequiara, en 1850, un libro con
dedicatoria, que ha llegado hasta nuestros días para testimoniar la simpatía de dos
grandes figuras en la historia del Plata.
Muchas páginas se necesitarían para historiar las relaciones de
Artigas con el Paraguay en el curso de toda su actuación pública. En realidad, las
mejores cartas del Prócer, aquellas en las cuales vuelca mas francamente sus
razonamientos y sus sentimientos, son aquellas que dirigió al Paraguay desde la época
del Exodo. El informe del delegado de Asunción después de haberlo visitado al patriarca
del Pueblo Oriental del Uruguay, exilado al occidente del mismo río para defender su
integridad soberana, exhaltaba con entusiasmo la comunidad de sentimientos con Artigas a
quien consideraba como a un hermano paraguayo.
Nada pudo hacer la censura para que no llegaran al Paraguay las
noticias del exterior. Los paraguayos habían seguido con tanto entusiasmo la campaña de
Artigas, que el comandante Vicente Matiauda había salido a unir sus fuerzas con las de
los orientales mientras comunicaba a los Cónsules de Asunción el Oficio del Jefe de los
Orientales, obedeciendo a la "generosa invitación que hace este buen Patriota para
realizar una razonable unión con nuestra República ... ". (El oficio de Artigas a
Vicente Matiauda, comandante paraguayo de Misiones, lleva la fecha del 26 de enero de
1814, invitándolo a una acción conjunta en contra del comandante Planes, quién fué
derrotado en el pueblo de la Cruz). Los paraguayos que habían conocido personalmente a
Artigas y que rendían culto al heroismo, siguieron las marchas ascendentes que llevaron
al Protector de los Pueblos Libres a su apogeo y trasuntaron su admiración en coplas que
con arpas y guitarras recorrían los pueblos como los juglares del Cid. Cual no sería el
asombro del Dictador Supremo cuando se enteró que en Asunción se entonaban coplas
artiguistas ! "!Viva el general Artigas! Su tropa bien arreglada ... " decía
una de esas coplas, que provocó la inquietud del Dictador al extremo de tomar medidas
represivas. (En el Archivo Nacional de Asunción se guardan las fojas de un proceso movido
en contra de los cantores, músicos y acompañantes que festejaron las coplas artiguistas
en 1819, figurando entre ellos Domingo Irrazabal, Juan M. Cantero y Baltasar Galeano).
Latorre lo esperó al jefe durante muchos años. Cuando pudo
enviarle un mensaje a su esposa desde Santa Fé a la Banda Oriental, el 26 de febrero de
1823, le manifestó que Artigas le había prometido regresar. Antes que los Treinta y Tres
pisaran la playa de la Agraciada, los artiguistas se preparaban para recibirlo a Artigas
con legiones de "indios y paraguayos". Es probable que el jefe confiara su
secreto a alguno de los hombres que se internaron en la selva de Misiones donde esperaron
su retorno durante varios lustros. Artigas, que había hecho frente a las tropas
disciplinadas de dos imperios, que había resistido la confabulación y las intrigas
directoriales que oponían las ambiciones monárquicas a los ideales republicanos, templó
su voluntad en la profundidad de la reflexión y en la lucha candente, para salvar los
principios democráticos. Desde el punto de vista psicológico resulta inaceptable la
hipótesis de que el Protector de los Pueblos libres se decidiera a un ostracismo
voluntario y de pasivo renunciamento en el Paraguay.
Al estudiar la vida del vigoroso demócrata del Plata, Unamuno,
conocedor del temperamento que es el patrimonio de la raza del héroe, expresó que
"Artigas no era un carácter para exilarse en ningún momento ni mucho menos para
aceptar voluntariamente la hospitalidad vitalicia de un un déspota como Francia". |