Horno común con mezcla de barro.

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Clavamos 4 postes esquineros de madera dura o piedra granítica, enterrados a 60 cm de profundidad, con una separación entre sí de 120 cm y una altura sobre el suelo de 65 cm.

Se unen los postes de a pares formando puente, por intermedio de dos travesaños o tirantes de madera, que se afirman a la cabeza de los puntales con tortones de alambre de rienda.

Sobre el puente disponemos una plataforma de gruesos tablones, o de piques de eucaliptus curados de 2’’ x 3’’, colocados de canto.

A continuación asentamos con barro una hilada de ladrillos de 1a. colocados de plano, en cuyos bordes perimetrales correrá una hilada de ½ ladrillo a soga, quedando por lo tanto una altura final de dos ladrillos.

En el interior de la bandeja que hemos formado, extenderemos otra capa de barro, y sobre ésta colocaremos suelta una camada de 2 a 3 cm de vidrio común o de botella, molido a tamaño de grano de arroz, y que actúa como elemento aislante y refractario del calor.

Sobre el vidrio molido, una nueva capa de barro y sobre ésta asentamos el piso del horno constituído por una selección de ladrillos de 1a.

Habiéndose dado término a la plataforma con una altura final sobre el suelo de 85 a 90 cm, iniciamos la cosntrucción del horno en sí, para lo cual marcamos su circunferencia haciendo centro con un clavo unido a otro clavo o lápiz marcador, por intermedio de una piola o chaura de 50 cm de largo a fin de obtener un piso interior de 1 m de diámetro.

La cúpula de barro de forma de media naranja, tendrá una altura interior sobre la plataforma de 60 a 80 cm y unos 20 cm de espesor; contará con una puerta o abertura rectangular de 45 cm de ancho y 35 cm de altura cuyo dintel y jambas se realizarán con ladrillo elegido.

Por otra parte dejaremos una tronera de 10 cm x 10 cm, que oficiará de chimenea, y cuyo tiraje se regula cuando se retiran las brasas, taponeando con una pelota o isotopo de arpillera mojada.

Para una más fácil construcción de la bóveda de barro, utilizaremos un molde o cimbra provisoria de tierra suelta y seca, dándole la forma de una media naranja.

Realizado el molde, se recubre éste con dos capas o tiras de papel grueso, fijados a la tierra por medio de horquillas de alambre.

Terminado el molde patrón, con su respectivo marco de puerta de ladrillo, amasaremos el barro bien batido que actuará de revestimiento. Este barro se prepara extrayendo a la tierra raíces y objetos extraños y añadiéndole un 15% de bosta seca de caballo. Se amasa bien el conjunto agregando poca agua, hasta que la mezcla adquiera plasticidad.

Al otro día, con similar trabajo realizado por el pájaro hornero vamos recubriendo el molde con sucesivas capas de 2 a 3 cm de espesor y un ancho no menor a 20 cm.

A continuación se alisa el conjunto y se deja orear el barro, aspecto que lleva de 7 a más días, según el tiempo.

Entonces desencoframos, extrayendo la tierra suelta que ofició de molde, por la boca del horno.

Para contrarrestar la acción de la intemperie, podemos recubrir el horno, con un reboque de mezcla común o blanqueo grueso.

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