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Horno alargado adosado a pared exterior de casa

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Cuando se está en zonas o lugares sin mayor resguardo a los vientos dominantes, es aconsejable construír un horno exterior, de forma ovalada o elíptica cuya boca se abre en la cocina.

Ya que el amasado debe efectuarse en ambiente cálido, nada mejor que el calor del horno para templar la cocina.

No son aconsejables los hornos de grandes dimensiones, pues conviene cocer pocos panes por vez, o sea el consumo familiar para unos 4 o 5 días.

Se estima que 1m2 de mesa o piso de cualquier horno admita la cocción de 15 kg de pan de tamaño mediano.

Es común en campaña denominar al horno de 18, 32 o 50 panes o más, por igual número de ladrillos que forman el piso o solado.

Da muy buen resultado construír el piso de los hornos con piedra-loza, cuando ésta se obtenga con facilidad, o se encuentre en las inmediaciones. En términos generales, es aconsejable para los hornos de ladrillos, recubrir éstos con una gruesa capa de barro batido de 5 a 10 cm de espesor, la que actuará de elemento aislante, y que a semejanza del termo acumula calor, permitiendo obtener dos hornadas consecutivas de pan, sin calentar nuevamente el horno. Para una mejor protección del horno contra la intemperie se le puede hacer un tinglado o sobretecho de chapas.

Los diversos tipos de hornos que hemos estudiado, permiten una doble finalidad: panificación y asado; por tanto, la abertura mínima de entrada, puerta o tapa, será de 45 cm de ancho por 35 cm de alto, con el objeto de facilitar el acceso de la asadera con su respectivo asado de tira con papas, chorizos, chinchulines, pavo, lechón o cordero.

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