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Susana, Febrero 1999

El espiritu de rebeldia que anima a Serafin J. Garcia , y que el se complace en trasladar a los sujetos de sus composiciones , halla a veces, cuando una injusticia de la ley o de los hombres nos hiere el animo, acentos realmente conmovedores.
Asi en la poesia " Justicia " en la cual se nos representa la prision y castigo de un pobre paisano que, despedido por su patron "por cuestiones de pelo ", anda rodando de estancia en estancia buscando trabajo y, no lograndolo, vencido, desesperado, hambriento, roba una oveja para darle de comer a sus hijos. La justicia de los hombres , blanda y acomodaticia con los poderosos , es cruel e implacable con los pobres y no considera la situacion del gaucho desamparado y del estanciero rico.

( del prologo de Victor Perez Petit ).    

JUSTICIA

Como manada'e perros cimarrones
cuando topa una res flaca y sin juersas,
lo cargo entropiyao el milicaje
sin darle tiempo ni a maniar la oveja.
Y los corvos ganosos se cimbaron
en el lomo del gaucho ,
mientras juia trepada en el pampero
la vos enronquecida'el comisario.
Atao con maniador de cuero crudo
po'abajo'e la barriga del cabayo,
tosiendo sangre , reventao a golpes ,
pa las guascas dispues con el tocaron.
Del pescueso en la barra
paso la noch'entera,
judiao po'el cuartelero , que al sentirlo
clamar de se , le daba una salmuera.
Y al otro dia un juez empalagoso
s'esplayo hablando'e leyes y delitos ,
y a la sombra mando que lo tuvieran
una punta de meses , por castigo.
No tuvo en cuenta qu'el caudiyo'el pago,
por cuestiones de pelos ,
lo habia echao al paisano de su estancia ,
and'estaba ganandose'l puchero.
Ni que'el hombre , campiando otro conchabo
sin poder conseguirlo,
habia yegao al punto'e rebajarse
mendigando una achura pa sus hijos.
Ni qu'el duenio'e la oveja que robara
tenia la burra rebosando'e libras ,
y una punta d'estancias tan pobladas
que ni el mismo su hacienda conocia.
Y qu'en cambio en el rancho del paisano
- un sucucho sin juego y sin abrigo -
yoraban tres gurises inocentes
galguiando de hambre y erisaos de frio ...

Serafin J. Garcia